En artículos anteriores se ha dejado claro que el dominio de una segunda lengua se debe no solo a la amplitud en el vocabulario o al buen manejo de las estructuras gramaticales, sino también, a factores como la elocuencia, el ritmo, las pausas y la entonación del discurso. De la mano con esto, también es importante la manera en que este se acompaña de gestos, posturas y movimientos, que de ser los adecuados facilitan la captura de ideas, haciendo exitosa la comunicación.

Es así, como habiendo profundizado ya en la relación entre el lenguaje corporal y un segundo idioma, se puede adicionar que quien aspire a incorporan otra lengua a su vida debe comprender que esto no solamente consiste en el aprendizaje de palabras. Ser uno mismo en otro idioma no es cuestión de traducir las ideas y los pensamientos, ser uno mismo en otro idioma es expandirse, expresarse y comprenderse de manera diferente. Por lo menos así pensamos en BSR Idiomas. 

 

 

“Modificación” de personalidad: Muchas personas al momento de comenzar su proceso con otra lengua (en especial la segunda) sienten frustración al no poder recurrir a las mismas palabras o expresiones que los caracterizan en su idioma materno. Encuentran difícil expresar sus emociones y tienden a querer encontrar siempre el “equivalente” o la “traducción” exacta de lo que quieren expresar. Sin embrago, una de las claves del éxito cuando de ser bilingüe se trata, es comprehender que no para todo hay una palabra equivalente y no para todo hay una expresión que signifique exactamente lo mismo. Cuando se aprende un nuevo idioma se le agregan nuevos y diferentes conceptos y significados a la mente, al hablarlo se modifica el tono de la voz y la velocidad del discurso, en últimas se modifica la personalidad.

Comprensión de otra cultura: Aprender otra lengua también incluye entender otra cultura, abrir la mente y caer en cuenta de que si bien hay muchos puntos en común entre un idioma y otro, también hay mil variaciones entre ellos. Estas variaciones son posibles de comprender mejor cuando se profundiza el conocimiento de las culturas que manejan dicho idioma y es por esto que un proceso de language coaching puede marcar la diferencia 

Por ejemplo, el inglés tiende a ser un idioma más conciso y directo que el español, y para muchos, un poco menos sentimental y más “seco” y claro, pero cómo se refleja esto en el idioma? Bueno, un ejemplo sencillo es que si se traduce un “te quiero” del español al inglés se tiene como resultado un “I love you”, de la misma manera, si se traduce un “te amo” del español al inglés se obtiene el mismo “I love you”. Es por esto que en los países angloparlantes esta expresión es utilizada con mucho cuidado, ya que la diferencia en el concepto es bastante significativa pero las palabras son exactamente las mismas.

En últimas, lo que es importante comprender es que el aprendizaje de los idiomas es la unión entre el vocabulario, las estructuras y las reglas gramaticales con el cuerpo, la voz, la personalidad, la comprensión de los conceptos y las culturas. Es el armonioso equilibrio entre el hemisferio lógico del cerebro y el artí­stico.