Es casi inevitable que cuando un adulto se registra en un instituto de idiomas termine convirtiéndose en una más de las personas que entra a principio de año y termina abandonando sus estudios tres meses después. Este pequeño fracaso suele ir acompañado de excusas y auto-justificaciones basadas en mitos, que ayudan al estudiante a superar el pequeño trauma, pero que no contribuyen a que la persona aprenda y domine el idioma. Al contrario, lo alejan de este objetivo importantí­simo para el desarrollo personal, mental y profesional.

 

 

Uno de los mitos más comunes en el aprendizaje de un idioma es el de Loro viejo nunca aprende. Muchas personas piensan que cómo no estudiaron en un colegio bilingüe, o no tuvieron la oportunidad de vivir en el paí­s de su idioma objetivo cuando niños, todo está perdido. Nada más falso que eso! Las obligaciones laborales y de familia desafortunadamente hacen que una persona normal no encuentre el tiempo para estudiar un idioma o viajar al país de origen para mejorarlo.

La solución:

Dedicarle pequeños segmentos de tiempo en el dí­a, así sean espacios de 20 minutos, combinados con dos o tres clases por semana.