La mejor manera de aprender un idioma es usándolo, no hay más secretos. Por ahora no existe píldora mágica, curso intensivo milagroso, o método innovador que cambie la manera como nuestro cerebro aprende un idioma.

No existe una píldora mágica que te haga aprender inglés de la noche a la mañana

 

A través de mis años de enseñanza he logrado identificar que las personas que usan el idioma de manera constante, especialmente los que se lanzan al ruedo, y hacen el esfuerzo de hablar y entender, independiente del nivel que tengan, son aquellos que logran salir adelante en su misión. Es verdad que existen múltiples métodos, estrategias y aplicaciones para practicar y trabajar aspectos importantes del idioma tales como vocabulario, gramática y pronunciación. Sin embargo, la única manera real de incorporar todos estos ingredientes, y poder lograr metas sustanciales en el aprendizaje, es mediante la producción del idioma.

Para Monisha Pasupathi, profesora de psicología de la Universidad de Utah, el aprendizaje es un proceso complicado que depende de muchos factores como el qué se está aprendiendo, el cuándo, el porqué y el por quien.[1] Constantemente utilizamos la palabra ‘aprendizaje’ para los idiomas y a veces pienso que el término puede dirigirnos incorrectamente. Para muchos aprender un tema implica un esfuerzo racional, una habilidad que exige solamente el uso del cerebro. Considero que un idioma se aprende con el corazón, con el estómago, y de repente con un montón de lagrimas!

 

La mejor manera de aprender un idioma es usándolo.

 

En la mayoría de las personas la lengua materna es aprendida imitando a padres y hermanos, tíos, tías, amigos, personas del barrio y programas de la televisión, entre otros factores; y a medida que vamos creciendo adquirimos herramientas como más vocabulario y frases que permiten la comunicación.

En su libro ‘The Language Instinct’, el lingüista Steven Pinker describe que los humanos tenemos un instinto natural para usar idiomas. La prueba está, según él, en el hecho que nos comunicamos desde edades tempranas sin haber asistido al colegio, teoría que comparte con otro importante lingüista, Noam Chomsky. La necesidad de querer algo (comida, atención, ir al baño) obliga a los niños a buscar alternativas de comunicación; y como a ellos no les importa el que dirán, al menos en sus primeros años, no tienen miedo a cometer errores. Al parecer todos nacemos con una especie de software común a la gramática y sonidos de todos los idiomas, una especie de ‘Gramática Universal’.[2] Nos preguntamos entonces porqué aprender un segundo idioma requiere de tanto esfuerzo.

[1] Pasupathi, Monisha. “Myths about Learning.” How We Learn. Audio Course. Chantilly, VA: The Teaching Company, 2014

[2] Pinker, Steven. (1994). The Language Instinct. New York, NY: Harper Collins.